miércoles, 12 de septiembre de 2012

Juegos imperiales

Jugando al imperialismo
Captura de imagen de Trópico 4, juego donde el objetivo es ser presidente de un país caribeño y mantener el poder a toda costa.

Jugando al imperialismo

Por Santiago Mayor (Marcha). El Departamento de Estado de EE.UU. adjudicará 4.200.000 dólares a organizaciones que fomenten la “democracia” en Cuba. De ese monto, 700 mil dólares se destinarán a videojuegos que promuevan “el compromiso cívico”. ¿De qué se trata esta nueva (y no tanto) política de propaganda psicológica?
Es conocido y reconocido por el propio gobierno de los Estados Unidos que desde sus distintas instituciones y también mediante organizaciones no gubernamentales (ONGs) se financia a la oposición cubana. Organizaciones de Derechos Humanos, ONGs que fomentan la “democracia” y la “participación ciudadana”, medios de comunicación “libres” o directamente mercenarios que atacan a la población civil cubana son algunas de las herramientas utilizadas.
En este sentido, se dio a conocer hace pocos días que el Departamento de Estado dirigido por Hillary Clinton prepara una partida de 4.200.000 dólares para fomentar estos objetivos. Sobre ese monto, 700 mil dólares irán a parar a los bolsillos de creativos de videojuegos que logren diseñar un entretenimiento virtual para la juventud cubana que fomente “el compromiso cívico”. Pero la propaganda ideológica impulsada desde los juegos para niños (en este caso juegos de video) tampoco es novedosa. Desde que se desarrollaron los soportes para este tipo de actividades lúdicas se ha buscado utilizarlos con fines que van más allá de la recreación y el esparcimiento. En Marcha hacemos un breve repaso de algunos ejemplos que dan muestra de cuál es el “compromiso cívico” que se busca fomentar.
Tergiversando la historia y hacia un futuro inexistente
Cualquier joven que se haya criado en los noventa al calor del auge de las consolas de videojuegos (desde el Family al Nintendo), las computadoras hogareñas o posteriormente con el apogeo de los cybers, conoce los distintos juegos “de guerra” que circulan. La mayoría de ellos fueron pensados, diseñados y producidos en los Estados Unidos lo que marcó un claro perfil en todos ellos. La mayoría remitían y remiten a la Guerra Fría y la lucha contra el enemigo comunista. Sin embargo, en los primeros años todavía lo hacían de forma solapada. Con el paso del tiempo algunos juegos se volvieron menos sutiles en su mensaje.
El Freedom Fighters fue uno de los precursores. En el año 2003 este juego inventaba una historia paralela. La Unión Soviética había sido la primera en tirar al bomba atómica en 1945; había conquistado toda Europa; había impulsado dictaduras en América Latina y (aquí es donde el juego comienza) invadía Estados Unidos para instaurar el comunismo. El protagonista del juego y el personaje que uno debe manejar es un ‘Luchador por la Libertad’ que forma parte de una guerrilla urbana de Nueva York que enfrenta la ocupación del Ejército Rojo. Cada misión se gana cuando se logra reemplazar la bandera soviética por la de las barras y estrellas. Entre misión y misión se puede observar el noticiero dónde se habla de la persecución y encierro de los opositores al nuevo régimen. El juego se gana definitivamente, cuando se libera Nueva York de ese monstruo imperialista rojo.
Acercándonos en el tiempo hay dos juegos que remiten directamente a Cuba. El Call of Duty: Black Ops del año 2010 tiene una historia que se desarrolla durante la Guerra Fría (mayoritariamente durante la Guerra de Vietnam). Sin embargo, en una de las primeras misiones, el protagonista forma parte de la invasión de mercenarios a Cuba en 1961 (conocida como Invasión de Bahía de Cochinos por los estadounidenses y Playa Girón por los cubanos). Allí, el objetivo principal de la misión es asesinar a Fidel Castro. Además, cabe aclarar que el término ‘Black Ops’ refiere al conocido grupo de mercenarios ‘Black Waters’ que han trabajado en numerosas guerras al servicio del ejército de EE.UU. y actualmente actúan en Siria.
El otro juego, también del año 2010, es el Tom Clancy’s Ghost Recon: Island Thunder. En este la historia transcurre directamente en Cuba. Luego de una supuesta muerte de Fidel en 2006, en el año 2010 se llevarán a cabo elecciones "libres". Sin embargo, un grupo que apoya al gobierno y los ideales de la Revolución se opone e intenta sabotear el acto electoral. El objetivo del juego es destruir a estos rebeldes que atentan contra la democracia y la libertad.
Finalmente, quizás el más acabado y elaborado juego de acción psicológica y construcción de estereotipos para atacar a la Revolución Cubana sea Trópico. Este juego salió a la luz por primera vez en 1999 y ya llegó a su cuarta secuela. ¿De qué trata? Uno es el presidente de un país, para ser más precisos de una pequeña isla caribeña. ¿El objetivo? Mantenerse en el poder la mayor cantidad de años posible y cueste lo que cueste. Entre las posibilidades que hay al momento de gobernar uno puede desarrollar la industria (de habanos o ron, no mucho más que eso). Se puede convocar a elecciones o no, y si se las convoca se puede hacer fraude. Se pueden tomar distintas medidas diplomáticas y elaborar decretos, pero si estos son muy “comunistas”, EE.UU. puede amenazar con invadir con sus marines. La única forma de evitar esto es poniendo misiles nucleares soviéticos en nuestra isla ¿les suena? También se puede sobornar y mandar a asesinar gente, además de meterla presa a gusto. Y por si faltaba algo, se puede poner dinero, robado de las arcas del Estado, en una cuenta suiza para cuando el presidente “se retire”. Si bien Trópico es un país supuestamente inventado, toda la estética y hasta la música que acompaña al juego, remiten indefectiblemente a Cuba.
Estos son algunos ejemplos del desarrollo que ha tenido la industria del videojuego y su papel en la construcción de sentido, principalmente hacia los jóvenes. Hacía allá van los 700 mil dólares que el Departamento de Estado pondrá a disposición de quién pueda crear una nueva obra de arte de la propaganda y la manipulación. Será difícil superar lo que existe, pero ya nos han demostrado que seguirán haciendo todo el esfuerzo posible para que los niños puedan seguir jugando al imperialismo.

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